Hay voces
que me susurran
y me retumban al oído
cosas que jamás
debí haber oído.
Un verso endemoniado,
un poema sacrilégico,
un cuento profanador.
Hay veces
en las que siento
como me penetran
millones de palabras
en la piel.
Tengo que sacarlas,
transformarlas y
plasmarlas con un lápiz
en un papel.

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